Mapa de Gandalf

Busqueda del mapa de gandalf, me contacto por teléfono diciéndome había perdido un valioso mapa que había creado, por el tono de voz se notaba que estaba alterado por haberlo perdido, como profesional que soy lo tranquilicé diciéndole que soy el mejor en mi trabajo y que lo encontraría. Para tener más información le dije que me respondiera unas preguntas clave para ponerme al día y así poder empezar mi búsqueda, le pregunté cosas como los lugares que había visitado recientemente, los sitios en los que creía que se lo había dejado, como era el mapa que contenía.

Con estos datos ya tenía la suficiente información como para empezar, así que le dije que ya estaba todo por su parte y que lo tendria cuanto antes. Me fui a todos los lugares que me había dicho, preguntando, reuniendo pistas y levantando piedras para encontrar algo. Hasta que en el último lugar en el que busque el pony pisador, mientras tomaba un descanso, escuche una conversación sobre unos vendedores que habían vendido un mapa misterioso a uno de los lugareños y lo tenía escondido en una grieta debajo de la cascada que había rio arriba.

En busca del mapa

Me terminé mi hidromiel y me dispuse a ir al lugar que habían dicho para afirmar que era el mapa que estaba buscando.

Llegué al lugar al atardecer casi de noche, vi que había trasgos cerca lo que hizo que tuviera que esperar. Esperé agazapado entre los matorrales, observando a los trasgos que había por la zona. Eran cinco, armados con dagas oxidadas y armaduras de cuero raído. Sus gruñidos y risas guturales indicaban que estaban relajados, pero no podía confiarme. Sabía que si me descubrían, el combate sería inevitable.

Espere a que la mayoría se alejará, dejando solo a dos de ellos cerca de la grieta donde, supuestamente, estaba escondido el mapa. Me deslicé entre las sombras, con la mano en la empuñadura de mi espada. Pero entonces, mi pie pisó una rama seca.

¡CRACK!

Los gruñidos de los trasgos cesaron, uno de ellos olfateó el aire mientras gruñía

—¡Intruso! —gritó, desenvainando su daga.

gggg

No tenía sentido seguir ocultándome. Desenfunde mi espada en un solo movimiento y me lancé contra ellos. El primero intentó apuñalarme, pero esquivé hacia un lado y lo golpeé con el pomo de mi espada, haciéndolo tambalearse. El segundo trasgo chilló y se abalanzó sobre mí con un tajo descendente. Levanté mi espada y bloquee su ataque, sintiendo la vibración del impacto recorrer mi brazo.

Rodé hacia atrás, posicionándome mejor, pero el ruido de la pelea había alertado a los otros trasgos. Ahora venían corriendo colina abajo con sus armas en alto. No podía permitir que me rodearan.

Con un grito de guerra, corté la garganta del primer trasgo y pateé su cuerpo contra el segundo, haciéndolo caer. Corrí hacia la grieta mientras los otros tres se acercaban. Uno me lanzó un virote de ballesta que pasó rozando mi hombro. Otro trasgo sacó una maza y trató de aplastarme, pero rodé a un lado y contraataque con un tajo limpio que le abrió el pecho.

Solo quedaban dos. El más grande rugió de furia y cargó como un toro, intentando embestirme. En el último segundo, salté a un lado y le clavé la espada en el costado, haciéndolo caer con un quejido sordo. El último trasgo dudó un instante antes de girarse para huir.

Arrojé mi daga, que se clavó en su espalda. Cayó al suelo con un chillido ahogado.

Respirando con dificultad, limpie mi espada y me acerqué a la grieta. Aparté unas rocas y, tras unos segundos de búsqueda, mis dedos tocaron el borde de un pergamino. Lo saqué con cuidado.

Ahí estaba.

El mapa.

Lo conseguí, al parecer el mapa se vendió en el mercado negro a unos trasgos que querían invadir las aldeas de alrededor.

Comunique a Gandalf de que había encontrado su mapa y que viniera a recogerlo cuando quisiera. Le di las indicaciones de donde estaria para que lo pudiera recoger.